Hacer nada de nada es relajarse. Olvídate de tu vida diaria y simplemente déjate llevar por las sensaciones más sencillas: un paseo por el campo, sentir la hierba y el suelo bajo tus pies, o simplemente sentarte una tarde entera a leer tu libro favorito.

Un paseo por el campo observando las nubes, los animales, el terreno, ...

… todo lo que te rodea, es una sensación que te permite despejar tu mente y apreciar la naturaleza de una forma tranquila, receptiva y sin condicionantes, simplemente estás ahí para observar y disfrutar de ella.

Caminar descalzo sintiendo la hierba bajo tus pies ...

… no es algo que podamos hacer de manera regular. Nuestros pies tienen terminaciones nerviosas que se estimulan mejorando la circulación cuando caminamos sobre superficies naturales, como hierba, tierra, arena. El campo es ideal para caminar despacio, observando cada paso. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Sentarte en una silla en nuestra terraza, con un buen libro, ...

… te permite, por un rato, ser capaz de alejarte de esa monotonía que a veces invade nuestra existencia para adentrarte en otro mundo que no por ficticio, te producirá menor placer. Leer es como entrar en otra dimensión, en otro mundo lleno de posibilidades en el cual tu imaginación juega un papel fundamental haciéndote formar parte de tu historia favorita. ¿Por qué no disfrutar una tarde en silencio, sin preocupaciones, leyendo frente a la Dehesa Extremeña?

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